Vuelven los noventa

Friends

Ayer leí un artículo en uno de los blogs de El Pais que hablaba sobre unos bloggers norteamericanos que se dedican a recuperar fotos de las estrellas en la alfombra roja durante los 90.

Una de las cosas que me gustó del post fue que se refería a los 90 como una década inocente. Estéticamente todo era menos artificial y perfecto. Las estrellas de cine no eran anoréxicas o vigoréxicas. Las top models parecían mujeres de verdad, con curvas. Internet estaba empezando a dar sus primeros pasos y todavía escribías a mano cartas a tus amigos en el extranjero. Lo más cercano a la globalización que podías encontrar era la música que ponía MTV.

Mulder y Scully

Para mi los 90 es una década especial. Terminé el instituto y empecé la universidad. El mundo en general parecía lleno de esperanza y posibilidades ya que daba mis primeros pasos como adulta y no veía límites a mis sueños.

Fue una década de esfuerzo, crecimiento, ilusión y descubrimientos. Las imágenes que identifico con esos años están más unidas a la tele que al cine. Era la época en la que las brumas de Twin Peaks me fascinaban, cuando quise tener una pandilla de amigos como los de Friends, me intrigaban los misterios de Expediente X y deseaba escribir y pasear por Nueva York como Carrie Bradshaw.

Hay una evolución en la década, estética y creo que espiritualmente. Todo se va haciendo mucho más complejo; se ve en la música y en los videoclips. Compara “Hold On” de Wilson Phillips (1990) con “Waiting For Tonight” de Jennifer Lopez (1999).

Carrie Bradshaw

Me gusta que los noventa vuelvan a estar de moda porque puede que signifique regresar a lo simple. Perseguir la perfección es algo agotador. En esta segunda década del siglo XXI, acosada por la crisis, la inestabilidad, la falta de oportunidades y el paro, se agradece que haya algo sencillo y familiar a lo que poder asirte.

En 1998 Madonna revolucionó la música con “Ray Of Light”. Pasados catorce años, sigo encontrando inspiración en su sonido electrónico y en sus letras llenas de espiritualidad. En “Nothing Really Matters” dice: “Nothing takes the past away like the future. Nothing makes the darkness go like the light”. Que así sea.

 

 

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