Nómadas

En el tren

Hace unas semanas ya, en Enero, hice desde Sevilla una escapada de un día a Granada. Esa mañana, cuando miraba pasar el paisaje con la cara apoyada en la ventanilla del tren, pensaba en un libro que me acababa de leer, “Hacia rutas salvajes”, que cuenta la historia real de un chico que decide vivir como un nómada.

Si es la actitud la que marca el viaje (y no la duración del mismo o el exotismo del destino), ese día el protagonista del libro viajó conmigo e hizo que abriese los ojos y estuviese más atenta a los encuentros fortuitos.

Mi plan para aquél día en Granada era bien sencillo: quería ver la Alhambra, sentarme en el mirador de San Nicolás y dar un paseo por el centro. Empecé por la Alhambra.

Después de hacer el recorrido por el recinto y mientras buscaba el camino de vuelta a la ciudad, pasé por al lado de una fuente frente al Palacio de Carlos V. Junto a la fuente vi a dos chicos jóvenes: un mochilero rubio bastante guapo y un japonés alto y delgado con cara de perdido.

El mochilero y el japonés estaban hablando en español y ambos lo hacían bastante bien. El primero reveló un ligero acento francés al preguntar al segundo cuánto llevaba en Granada. El japonés, con bastante fluidez y algo de desconfianza contestaba que apenas un mes, mientras, nerviosamente, paseaba las manos por el enorme objetivo de su cámara.

Lo que me llamó la atención de esta conversación fue la actitud de los dos. El mochilero estaba algo sucio y desaliñado, pero por su forma de hablar y comportarse parecía haber recibido una buena educación. Era curioso y abierto, solo quería charlar. El japonés no sabía si fiarse de alguien con esas pintas.

Mirador de San Nicolás, Granada

Me marché y les dejé hablando. Sorprendentemente, horas después, cuando bajaba andando por el Paseo del Darro me volví a encontrar con el francés. Hacía un día radiante, con buena temperatura y un sol espléndido brillando en el cielo. Él estaba tumbado en un banco. Cerca de él (pero no con él) había otros mochileros.

Era un día entre semana, en hora laborable y todos estaban tomando el sol, descansando o charlando mientras alguien tocaba la guitarra. Viéndoles, no pude dejar de pensar, ¿quién tiene la actitud equivocada? ¿ellos que disfrutan de un día de sol en pleno Enero o los que se olvidan de un momento así para ser lo que se supone que deben ser?

El mochilero rubio me recordó mucho a Christopher McCandless, el protagonista de “Hacia rutas salvajes”, porque seguramente habría tenido un aspecto similar. ¿Cuál era su historia de este chico? ¿Estaba de Gap Year? ¿Había roto con todo? ¿Tenía algún destino, propósito u objetivo o viajaba por viajar?

El libro, su protagonista, el mochilero de Granada… durante días no dejé de pensar en ellos. Por eso, cuando volví a Madrid, hice lo que me faltaba para completar esta historia: ver la película de Sean Penn. No me defraudó y pienso que el director llegó a la misma conclusión que yo después de leer el libro: el viaje sin fin de Chris era tanto cumplir con un sueño como una huida de si mismo y de su propia historia. Y no importa que estuviese solo en un autobús abandonbado en el fin del mundo. Sus recuerdos y sus fantasmas viajaban con él.

Paseo del Darro, Granada

“Hacia rutas salvajes” y el encuentro con el mochilero de Granada han hecho que vuelva a preguntarme si de verdad existen hoy día los nómadas vocacionales o son solo fugitivos de algún tipo. ¿Estamos hechos para estar permanentemente en tránsito o generaciones de sedentarismo y responsabilidades hacen que esta ya no sea una opción muy realista a la larga?

Como se suele decir, cada persona es un mundo, pero creo que en general, incluso los que se consideran más desapegados, necesitan tener un referente, un punto de apoyo o un sitio al que volver de tanto en tanto.

Encontré hace no mucho una cita que creo que viene al caso: “Es tan natural como necesario que cada hombre se convierta en vagabundo de tanto en tanto”. Estoy de acuerdo con esta frase, me hace pensar que al menos durante un tiempo, todos necesitamos vagar sin rumbo, aunque solo sea para encontrarnos.

Si quieres saber un poco más sobre “Hacia rutas salvajes”, puedes leer mi reseña en el blog “Leer y Viajar”.

Un pensamiento en “Nómadas

  1. Buen post. Creo que el ser humano siempre ha sido nómada , y siempre ha necesitado el movimiento y el viaje para crecer, progresar, avanzar. Yo ando con todas esas historias ahora mismo, a nivel personal y profesional, el viaje como forma de a(em)prendizaje. Con respecto a todo esto, soy un defensor de que el nomadismo moderno va a verse impulsado y apoyado por las posibilidades que ofrece Internet. Ya hay entradas en wikipedia acerca de eso http://en.wikipedia.org/wiki/Digital_nomad e iniciativas como la de http://www.knowmadsociety,com para ir avanzando en los cambios que estamos experimentando. Como mochilero me siento identificado con una forma de ser, de ver, de vivir y de viajar😉

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