Belleza inesperada

©EmiliaRollan

Hay veces en que la belleza y la ternura te sorprenden en los lugares más extraños y en el momento más inesperado. Ayer, después de un día largo y una semana aún más larga, volvía a casa intentando no pensar y llegar a ese estado zen en el que ya no te preocupas por nada. A mi alrededor, en el vagón del metro, como de costumbre, caras cansadas y absortas, gente que lee, escucha música o simplemente duerme.

Mirando a mi alrededor veo a una chica concentrada en una cajita que tiene en las manos. Pasa un rato hasta que me doy cuenta de que hay algo que sobre la caja. Es un camaleón. Está de un color verde apagado, con unas franjas beige sobre los costados, apenas se mueve y parece asustado. La chica acaricia al camaleón con la punta de los dedos, con infinita paciencia y ternura, para que el animal se sienta un poco más tranquilo.

Por raro que parezca, lo primero que pienso no es “qué pinta un camaleón en el metro”, sino el tiempo que hacía que no veía uno. Inmediatamente vuelvo al camping al que en verano me llevaban mis padres cuando era muy pequeña. Recuerdo el calor, la arena, los largos paseos hasta la playa y el olor de los pinos. Había también un gran arbol y a veces los mayores encontraban en él camaleones que cazaban y nos enseñaban a los más pequeños. Me parecían feos y asombrosos al mismo tiempo. Me fascinaba su capacidad para cambiar de color.

Han pasado muchos años desde entonces y otra vez un camaleón ha conseguido sorprenderme y hacer que me dé de bruces con un momento bello. Reflexiono y pienso que no es la primera vez que me pasa en el día: Muy temprano por la mañana, cuando estaba amaneciendo, iba en el cercanías camino del trabajo pensando en todo lo que tenía pendiente por hacer. En un momento dado dejé de pensar y miré al cielo de Madrid y entre los edificios, las carreteras y el tráfico pude ver una cálida luz rosa sobre las nubes. Sencillamente me pareció bonito y agradecí mentalmente haber abierto los ojos en aquel momento.

Hay una frase de Confucio que me gusta: “Cada cosa tiene su belleza pero no todos pueden verla”. Y otra de Emil Zola que creo que la complementa: “La belleza es un estado de ánimo”. No puedo añadir nada más. No sé bien qué pasó ayer, pero me gustaría creer que la belleza decidió venir a verme para recordarme que debo pensar más a menudo en ella.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s